Adicciones

En este artículo vengo a tratar un tema que me dio bastante que pensar. No todas las adicciones son malas y algunas hasta en su grado patológico reportan beneficios.


Lo primero y más importante es definir el concepto de adicción. Hay que distinguir entre adicción y obsesión, una adicción es algo que no puedes dejar de hacer en tu día a día, y una obsesión es aquello que absorbe tu vida y tus pensamientos enfocados hacia el objeto de tu obsesión, claramente. Una vez dicho esto hay que añadir la presencia de la obsesión en las adicciones, la cual marca la intensidad y los efectos de éstas.

Podemos distinguir tres tipos de adicciones, las nocivas, las de autorrealización y las neutras.

El primer tipo son aquellas que degeneran y destruyen al individuo con el simple hecho de ser adicto a ellas, en este grupo entran las drogas. Aquí la obsesión, al dar la intensidad, maxifica  los efectos de la adicción en proporción a cuán obsesionado se esté, es por ello que nada bueno se puede sacar de esto. No creo que halla que tratar este punto más allá de lo expuesto.


El segundo tipo, como indica su nombre, son “adicciones” que su práctica reporta beneficios, nos mejoran, nos llenan. Tales son la lectura, la música, el arte, etc… Todos hemos escuchado alguna vez el término “adicto a los libros” o alguno por el estilo. Pues bien, en este grupo la obsesión con su papel intensificador también amplifica los beneficios que la actividad reporta, aunque; al aumentar el tiempo que le dedicamos a esto, se pierde el tiempo dedicado a lo demás, se reducen las aportaciones del resto de elementos de nuestra vida.

Aquí entra en juego un dilema, pues, ¿qué gran logro para la Humanidad se ha conseguido a manos de alguien que no estuviera obsesionado con lo que hacía, que no fuera adicto a su obra?. Nadie, o casi nadie, ha logrado algo verdaderamente importante sin respirar y vivir cada mínima parte de lo que hacía y le apasionaba, eran adictos los que han marcado los hitos de nuestra Historia; Mozart, Bill Gates, Mendeleyev y muchísimos más vivían adictos dejando en ocasiones de lado hasta su propia salud.

Decía Platón sobre el 380a.C. que solo podemos hacer algo bien si nos dedicamos por entero a ello. Aquí hay que valorar los beneficios frente a las ganancias, y mi opinión frente a este tema es la siguiente; no se debe sobrepasar en la obsesión el umbral de lo patológico para mantener el equilibrio con el máximo beneficio posible de la adicción. Algunos “fuera de serie” pasaron etapas en las cuales su adicción contaba con un grado de obsesión rayana en lo patológico, sin embargo era una etapa, algo temporal, un espacio de tiempo digamos… “permisible”, en el que las ganancias a largo plazo compensaban enormemente las inconveniencias de las pérdidas en el presente.

Hermann Hesse pronunciaba: “en la vida hay mantener un equilibrio, pero no un equilibrio estático, un equilibrio dinámico.”  Para lograr nuestras metas hay que ser adicto a lo que hacemos, no valen términos medios si se quiere despuntar en algo. Si tu objetivo es permanecer estable no cometas ningún tipo de excesos, pero no será una experiencia vital aquella que vivas. Sin embargo esto dicho no quita de la necesidad de un cierto control para no perdernos, el uso de la razón para no caer al vacío. Si uno se mantiene en el borde umbral patológico, como máximo, en las etapas de obsesión de la adicción, pienso, conseguirá grandes logros conservando su conexión con los demás y su salud física.


Llegamos a las adicciones neutras, este apartado parecerá exiguo en comparación al inmediatamente anterior, aunque es inevitable. El contenido de cada uno difiere muchísimo entre ambos.

Este tipo de adicción es aquella que por sí misma no aporta ni quita nada al individuo. En esta categoría se engloban el sexo, el café, las redes sociales, etc. Éstas combinadas con el distinto grado de obsesión que le de cada uno no aportan nada, con lo cual solo pueden resultar negativas al mermar la dedicación a las demás actividades de la persona y las consecuentes ventajas de cada una de dichas actividades.


Esta es mi opinión respecto a las adicciones, según si índole las podemos considerar “malas” o “buenas” y es el grado de obsesión la que marca el carácter de intensidad y sus efectos secundarios (el impacto en nuestra vida diaria).

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