La Intención frente al Hecho.

Bueno, pues después de un mes de sequía vuelve la lluvia en forma de artículo. Siento no haber escrito antes pero las circunstancias no lo han permitido. Vamos a hablar sobre un tema que considero es interesante, la importancia de la intención frente al hecho en sí.


Éste es cuando menos un tema muy subjetivo, difícil de abordar más allá de la opinión personal, aunque considero que existe una base común, una base entendible, razonable, para todas las personas.

Esto de la importancia de la intención en los hechos lo decía Kant cuando hablaba sobre las acciones contra el deber, las acciones conforme al deber y las acciones por el deber. Las primeras eran “malas”, las segundas eran vacías y las terceras eran “buenas”. Pongámonos extremos; no es lo mismo matar a una persona con odio que sin querer, ¿verdad?. La intención en esos casos determina el carácter de los mismos de forma bastante importante. La intención es el alma de la acción, le da su identidad.


El hecho por sí mismo cuenta. El hecho provoca aquello de lo que sea causa, por ello reporta una serie de beneficios o inconvenientes; pero si no se hace con una intención buena, aunque sea un hecho benévolo, la acción es vacía, se convierte en un hecho “ventajoso” simplemente. Cuando hay intención nuestras acciones cambian, se potencian y se vuelven reales, y eso es algo que todos comprendemos. Es más, hay veces que la intención suple al hecho, pues cuando quieres hacer algo pero aquello que quieres hacer no sale, si lo has intentado con un propósito, cuenta igualmente como si hubiera pasado. En esto hay que valorar, claro, que cada persona tiene sus creencias y que cada uno le da una importancia a la intención y al hecho, así que, ¿se podría ponderar el valor de una cosa frente a la otra?.


Según Sócrates la verdad es universal, sólo hay que estar dispuesto a encontrarla, así que fiándose uno de él se podría decir que sí. Sin embargo yo me quedo diciendo que sin la intención los hechos no tendrían verdadero valor, y lo mismo pasa al revés. Muchas intenciones desprovistas de acción podrán ser las mejores del mundo, pero son sólo humo, un humo agradable pero inconsistente.


Hay quien dice, a favor de la intención, que no sólo marca la naturaleza del hecho, sino que lo propicia. La concentración mental sobre un fin impulsa su consecución, no ya como motivación, sino como herramienta útil. Al visualizar lo que queremos hacer, lo que queremos conseguir, creamos las condiciones para que ocurra. Esto también es cuestión personal creerlo así o no.

 

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Un comentario

  1. […] ya escribí en “La Intención frente al Hecho”, es la motivación de nuestros actos el aspecto fundamental a tener en cuenta para valorar una […]

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